22 Dic 2011

Los profesores de la ETSIE, Francisco Javier Alejandre Sánchez y Juan Jesús Martín del Río, del Grupo de Investigación TEP198 (Materiales y Construcción) y Gonzalo Márquez Martínez de la Universidad de Huelva  en colaboración con varias instituciones venezolanas, han patentado un procedimiento de fabricación y uso de una mezcla de sales capaz de disolver el carbón bituminoso y extraer el betún que contiene de la manera más eficiente conocida hasta el momento.

La extracción del bitumen en este tipo de carbones se realiza normalmente con disolventes orgánicos que resultan muy peligrosos para el medioambiente. El equipo de la Universidad de Sevilla ha comparado puntos comunes y problemas entre todas las investigaciones realizadas sobre este tema, hasta llegar a plantear unos nuevos compuestos, llamados solventes neotéricos, consiguiendo una mezcla de sales que presenta menor toxicidad que los disolventes orgánicos tradicionales.

Se ofrece así una alternativa al uso de compuestos orgánicos en la depolimerización de carbones, formando una mezcla de sales con cloruro de litio, aluminio y potasio, que a una temperatura determinada transforma la estructura del carbón, posibilitando así la extracción del bitumen.

La innovación está tanto en la mezcla de sales como en el método utilizado, que consiste en pulverizar el carbón, hacer un tratamiento con ácido para quitarle la parte mineral, mezclarlo con las citadas sales y ponerlo a calentar a 227 grados durante 4 horas.

El carbón bituminoso, del que existen numerosas reservas en España, se ha utilizado tradicionalmente en centrales térmicas para obtener electricidad y producir coque para los altos hornos de la siderurgia. Sin embargo, desde hace algunos años, los carbones españoles no cumplen los requerimientos exigidos para realizar esta función ya que contienen demasiado azufre. De hecho, las centrales térmicas que abastecen Sevilla queman carbón sudafricano y solo una pequeña parte de los carbones españoles es mezclada para ser usada con este fin.

Esta característica de los carbones españoles la tienen muchos otros carbones de diferente procedencia, por lo que desde hace unos 15 años se está investigando en descubrir diferentes usos para este carbón, como el que ha dado lugar a la citada patente, que consigue convertir el carbón en compuestos orgánicos (bitúmenes) para su uso como producto de base de toda la industria petroquímica. “A pesar de que a día de hoy resulta menos costoso obtener estos productos de base directamente del petróleo”, aclaran los científicos, “es imprescindible investigar en este sentido ante la futura escasez y ascenso en el precio del petróleo”.

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